Primera capital de Brasil, Salvador es también
capital de la alegría y del mestizaje cultural.
Su famoso carnaval reúne, a cada año,
millones de fiesteros atrás de los tríos
eléctricos (camiones convertidos en escenarios
provisionales que circulan por la ciudad) y de las entidades
carnavalescas en las calles de la ciudad. El clima de
fiesta dura todo el año, enmarcado por los 50
km de bellísimas playas. Él es retratado
en las diversas manifestaciones culturales y expresiones
de fe, en que las más de trescientas iglesias
católicas dividen espacio con orixás (divinidades
del candomblé) y ritos sagrados del candomblé.